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barad-dur

Trolls

-¡Que el amanecer caiga sobre todos y que sea piedra para vosotros!- dijo una voz (...) En ese preciso instante, la aurora apareció sobre la colina y hubo un bullicioso gorjeo en la enramada. Guille ya no dijo nada más, pues se convrtió en piedra mientras se encorvaba, y Berto y Tom se quedaron inmóviles como rocas cuando lo miraron.

Y allí están hasta nuestros días, solos (...); pues los trolls (...) tienen que estar bajo tierra antes del alba, o vuelven a  la materia montañosa de la que están hechos, y nunca más se mueven. Esto fue lo que ocurrió a Berto, Tom y Guille.

J R R Tolkien.

El Hobbit

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