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barad-dur

Johnny y Ralfi

Ralfi estaba sentado a la mesa de siempre. Me debía un montón de dinero. Yo llevaba cientos de megabytes guardados en la cabeza, en una base informática del tipo idiota/sabio, a la que no tenía acceso conciente. Ralfi me la había dejado allí. Sin embargo, nunca había vuelto para buscarla. Sólo Ralfi podía recuperar la información con una frase código inventada por él mismo.

Para empezar, no soy barato, pero el precio por mis horas extras como depósito es astronómico. Y hacía timepo que Ralfi brillaba por  su ausencia. (...)

-Es esta ùltima hornada de productos, Johnny. (...) En mi calidad de corredor...

-De traficante-corregì.

-Como corredor, tengo mucho cuidado en lo relativo a fuentes.

-Tù sòlo le compras a los que roban lo mejor. Entiendo.

(...)-Trato (...) de no comprarles a locos. Esta vez lo he hecho, me temo. (...) Veràs, lo que tienes ahì es propiedad de los Yakuza. Se los robò un loco, Johnny. Un loco de atar.

William Gibson.

Johnny Nemonic.

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